KUROSIDAD

China

Voy a contarles cómo empezó todo. Un día encontré una librería en el centro de Shanghái. En ella, hallé un hermoso y pesado libro. Era un libro de fotografías antiguas, y bajo cada una había una pequeña descripción, escrita en caracteres chinos, con la fecha y el lugar en el que fue tomada. En vez de traducirlos, imaginé lo que cada pie de foto decía según lo que la imagen me ofreciese. Estuve inmersa en este proceso toda la tarde: les ponía nombre a las personas, inventé sus parentescos, sus miedos y qué hacían antes de ser inmortalizados.

 

Cuando me echaron de la librería, le escribí: “Tienes que venir. Tienes que fotografiar todo esto y yo crearé relatos para tus fotos”. Yo sabía que me diría que sí porque le mueve lo mismo que a mí: una sed insaciable por descubrir el mundo y contarlo.

 

Tres meses después nos encontramos en Shanghái y emprendimos un viaje en el que atravesamos China de este a oeste. Durante nuestra travesía nos dedicamos a capturar todo aquello que nos hacía sentir: Él lo hacía con su cámara. Yo escribía los detalles que más tarde me ayudasen a relatar las situaciones en las que nacen sus imágenes. Al final, teníamos cientos de fotos y apuntes, y no teníamos cómo llamar a lo que estábamos creando.

 

KURO significa, en japonés, negro. La curiosidad es un pozo oskuro y profundo que desea ser iluminado.

Por la curiosidad nos movemos. Para llenar de luz nuestras cavernas: ya lo dijo Platón. Las imágenes en blanco y negro que aquí se muestran, tendrán los colores que cada lector les de, gracias a lo que imaginen con cada relato.

Kuro es lo que nosotros vemos del mundo, vivido desde la pasión por la literatura, por la fotografía y por ir lejos, siempre más lejos.

 

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